Uno se anochece
a las diez de la mañana
o a las dos de la tarde
ve el ocaso súbito
arrastra los pies por los minutos que vendrán
pide como el más pobre de los pobres
misericordia
de repente
pero a veces
sólo a veces amanece sin horas
cuando la luz
entra por las grietas de algunas esperanzas
con alas de papel de regalo.
a las diez de la mañana
o a las dos de la tarde
ve el ocaso súbito
arrastra los pies por los minutos que vendrán
pide como el más pobre de los pobres
misericordia
de repente
pero a veces
sólo a veces amanece sin horas
cuando la luz
entra por las grietas de algunas esperanzas
con alas de papel de regalo.
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