Bienaventurado el hombre
cada uno de sus días
que no sigue detrás de la magia de colores
sus luces
no se amasa en los escenarios
ni levantan banderas
que pueden arriarse por otros hombres.
Bienaventurado el hombre
que elige la mesa donde comer
no lo sientan
se levanta cuando quiere con quien quiere
no desnuda las miserias ajenas
ni traiciona el valor de la palabra,
bienaventurado cuando se ubica
resiste el relato que vende vidas
acorta su tiempo
alarga los trabajos.
Bienaventurados todos esos
porque todavía señalan con sus dedos
la esperanza.
cada uno de sus días
que no sigue detrás de la magia de colores
sus luces
no se amasa en los escenarios
ni levantan banderas
que pueden arriarse por otros hombres.
Bienaventurado el hombre
que elige la mesa donde comer
no lo sientan
se levanta cuando quiere con quien quiere
no desnuda las miserias ajenas
ni traiciona el valor de la palabra,
bienaventurado cuando se ubica
resiste el relato que vende vidas
acorta su tiempo
alarga los trabajos.
Bienaventurados todos esos
porque todavía señalan con sus dedos
la esperanza.
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DERECHOS RESERVADOS
Bienaventurado sea. Sí señor. Un poema muy lindo, querido Sergio. Te dejo un fuerte abrazo.
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