"Súbete a mi hombro búho"
decía Elton Forrest camino de Jamestown,
"súbete a mi hombro y observa
cómo la sombra de un árbol cae negra sobre nuestro camino,
el calor corrompe la garganta,
el paisaje traza puñales en los pies".
"Observa -le decía Elton Forrest al búho
que ya era una estaca sobre su hombro-,
aquí a comenzado todo, en Jamestown,
de los que soñaban con trenes y escopetas
piras de Salem
el grito eléctrico de los negros
las camisas de batista bordadas.
Menuda descendencia búho
-se lamentaba Elton Forrest-,
menudas mutaciones de mariposas y orugas.
Aquí comenzó todo,
nuestras barcas para naufragar
las maderas llenas de parásitos y corazones incrustados,
los ojos que se extienden en un horizonte sin piedad,
la fiebre de piedras que brillan en los ríos,
los mártires en las noches circulares de donde procedo"
-decía Elton Forrest a su compañero.
"Los años no son mas que mandrágoras.
Aquí comenzó todo,
volvamos a la casa a rescatar la vida de sus ruinas,
la verdadera vida".
le dijo Elton Forrest a su búho,
pero éste parpadeó cuando el sol acribilló sus ojos
volando sin ver atrás cuando se perdió en las montañas
del fantasma de Elton Forrest
y de Jamestown.
decía Elton Forrest camino de Jamestown,
"súbete a mi hombro y observa
cómo la sombra de un árbol cae negra sobre nuestro camino,
el calor corrompe la garganta,
el paisaje traza puñales en los pies".
"Observa -le decía Elton Forrest al búho
que ya era una estaca sobre su hombro-,
aquí a comenzado todo, en Jamestown,
de los que soñaban con trenes y escopetas
piras de Salem
el grito eléctrico de los negros
las camisas de batista bordadas.
Menuda descendencia búho
-se lamentaba Elton Forrest-,
menudas mutaciones de mariposas y orugas.
Aquí comenzó todo,
nuestras barcas para naufragar
las maderas llenas de parásitos y corazones incrustados,
los ojos que se extienden en un horizonte sin piedad,
la fiebre de piedras que brillan en los ríos,
los mártires en las noches circulares de donde procedo"
-decía Elton Forrest a su compañero.
"Los años no son mas que mandrágoras.
Aquí comenzó todo,
volvamos a la casa a rescatar la vida de sus ruinas,
la verdadera vida".
le dijo Elton Forrest a su búho,
pero éste parpadeó cuando el sol acribilló sus ojos
volando sin ver atrás cuando se perdió en las montañas
del fantasma de Elton Forrest
y de Jamestown.
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DERECHOS RESERVADOS
Del libro El Clan Hook 2005
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