Como granizo
pegándome, amontonándome como piedra torpes
este vivir caído de vos,
del cielo.
Muriéndome de vivir
aunque no sepa cómo
sucedo en barro, en la batalla del miedo
llaguitas del alma mía
gastándome,
muriéndome de vivir,
altísimo que brillás
pajaritos en el pecho.
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Muy bueno, amigo Sergio. Decir mucho en poca palabras, eso es poesía...
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